Me rompe soberanamente las pelotas la gente que te pregunta cómo estás, no porque le interesa en verdad, sino para que les des un pie a que te cuenten cómo estan ellos. De sus vidas, sus cosas aunque a vos no te importe en lo más mínimo. Esos y los que te preguntan de simple chusmas que son, para tener información con la cual criticarte después, insistentes e inquisidores.
Gente que te pregunta algo pero te interrumpe constantemente comparando cualquier cosa que le digas con una experiencia personal, ejemplificando con sus asuntos. Y uno se queda mirando con cara de póker y pensando para qué se toma la molestia de abrir la boca si a nadie le interesa lo que tenés para decir. Ejemplo:
-Hola loca!! Cómo estás tanto tiempo sin verte? Tus cosas?
-Bien, tranquila. Trabajando...
-Si! Yo también. Estoy de gerente de una empresa de telecomunicaciones y la verdad me la paso viajando y con reuniones a mil pero bien, es lo que me gusta.
- . . .
-Te casaste?
-No, no todavía estoy...
-Sí! Yo me casé hace seis meses con Paulita. Una divina que conocí y a los cuatro días le propuse que se casara conmigo porque supe que era la mujer de mi vida. Ya está embarazada de dos meses.
- . . .
-Che, tu familia??? Que divinos todos...
-Todos bien por suerte, cada uno con sus...
-Sí mi hermano, el mas chico consiguió una beca y se fue a Estados Unidos y mis viejos siguen juntos en la casa, felices.
-Ah...
-Que bueno, saber de vos. Mandale un beso grande a todos. Pasame tu número.
-Dale, anotá es 155-24...
-Tomá te dejo mi tarjeta, más fácil. Llamame así vamos a tomar un café y seguimos charlando.
Olvidate!!! No te llamo ni que me esté atragantando con un buñuelo de banana y pasas a la vuelta de tu casa y sepa que sos la única persona que puede venir a salvarme!!! Habrás querido decir tomar un café para oir tu monótono y aburrido discurso sobre tu vida de manual Kapelusz.
¡NO LOS SOPORTO! Qué pesados! Te ponen en el compromiso de contarles cosas que no querés compartir y peor aún te obligan a saber de detalles de su vida que te tienen sin ningún cuidado. HOLAAAAAA, NO ME IMPORTA NI TRES CENTÍMETROS CÚBICOS DE LO QUE ME ESTÁS DICIENDOOOOO.
Y los chusmas, por favor, peligrosos como pocos...
-Che, me enteré que te pusiste de novia...
-Ah, si.
-Qué bueno! Y cómo se llama?
-Diego.
-Diego qué?
-Diego. Diego a secas. Para qué queres saber el apellido?
-Y porque capaz que lo conozco.
- . . .
-Y a qué se dedica??
-Es músico.
-De qué banda?
-Una de covers.
-Cuál? porque yo siempre voy a ver bandas de covers.
- . . .
-Pero se dedica a la música solamente?
-No, trabaja en otro lado.
-Dónde?
-Una casa de sonido.
-La de Rivadavia?
-No
-Ah.. no! hay una también en Independencia.
- . . .
-Bueno, y estás bien?
-Perfecta. Nos vemos
Las personas que están empecinadas en saber detalles irrelevantes de tu intimidad, no les preocupa si sos felíz, si estás bien . Para nada, ellos quieren saber qué talle de calzoncillo usa tu pareja o si mea con mucho olor a la mañana. Qué mierda te importa que es de la vida de mi novio! Preguntame de la mía que igual te pienso decir cualquier verdura, me importa un carajo compartir con vos mis cosas. ¡NO LOS SOPORTO!
sábado, 29 de octubre de 2011
lunes, 3 de octubre de 2011
HOLA NEGRI ¿EN QUÉ TE PUEDO AYUDAR, MADRE?
Muchos años de mi vida dedicados a la atención al público. Boutiquera de pura cepa capaz de vender hasta a mi vieja con un poco de esmero. Trabajos agotadores si los hay. Y muy redituables si se tiene la habilidad de saber emplearlo. Siempre traté de ser buena vendedora. Lo que a mi entender implica saber orientar, asesorar y conducir a una persona a que compre lo que se me antoja la gana pero con la suficiente sutileza como para que no se de cuenta. Qué importa si el rojo le queda mejor si el depósito está lleno de verde, entonces el verde es el color de moda y le realza las facciones y le entalla en la cintura. Un arte.
Solo cuando uno sale del rubro y se posiciona en el lugar de la víctima toma real conciencia de lo mal que trabajan la mayoría de los ocupantes de estos puestos de trabajo. Sólo cuando nos toca entrar a un negocio y que los empleados nos pasen por delante sin acusar recibo de nuestra presencia lo notamos. Sólo cuando las minas te miran de arriba a abajo con cara de asco o se ríen entre ellas por algo que no llegás a entender comprendemos que estar detrás de un mostrador no es simplemente pararse frente a otro.
Todas esas actitudes me molestan. Me remontan a mis épocas gloriosas en la boutique. Y me hierve la sangre cuando entro a un comercio en busca de algo y una tilinga que mastica chicle con la boca abierta o se toca el pelo haciéndose un chorizo me dice: "Hola cielo, que andás buscando madre. No, gordi, no me queda. Pero si querés pasá la semana que viene, amor que capaz recibo algo. No de nada, negri."
A todas esas argolludas, inútiles y groseras empleadas de negocios que te hablan con exceso de adjetivos y adulador esmero les digo ¡NO LAS SOPORTO! Ubiquense. De donde sacan la terrible idea de que hablarle a quien no conocen como si fuera una hermana puede resultar positivo. Que cielo ni cielo. Seguí llamándome así y vas a descubrir que capaz me convierto en infierno. ¿Madre? Si yo fuese tu madre perdé cuidado que masticarías con la boca cerrada. Ah, ¿querés saber lo que tengo gordi? Ni amor ni negri, nada nena. Irene Dafne Jael me pusieron cuando nací. No te alcanzan tres nombres.
Y mas me enferman la raquíticas, insulsas y asexuadas pendejas que les pedís una prenda para probarte y te aclaran de antemano, antes de mostrártela "mirá que son tallecito único" o "mmmmm ¿como para vos? dejame ver si me quedó algo en el depósito". Ni te digo si tienen la mala idea de acotar "No. Talles grandes no tengo". Pedazo de desnutridas, frígidas con menos gracia que chupar un clavo, el día que comprendan que la belleza física es la mas efímera de todas las bellezas posibles, quizá me tome la molestia de tratar de explicarles en un nivel de comunicación capaz de ser entendido por sus mal alimentados cerebros, que yo no soy la que tiene un talle grande y que en todo caso, así lo tuviera, tienen la obligación de darme la posibilidad de decidir si quiero parecer el matambre arrollado de la navidad.
No voy a irme al extremo de aquellas que con tal de vender intentan persuadirte con una insistencia abrumadora de que cualquier porquería que te pongas te queda "pintada" o pareciera que fue "hecha para vos". Como si una fuera ciega o hubiese perdido el sentido del buen gusto y la vendedora fuese una experta en diseño o asesora de vestuario capaz de tener voz y voto calificado para opinar sobre lo que una debe lucir la próxima temporada.
En fin ¡NO LAS SOPORTO!
Solo cuando uno sale del rubro y se posiciona en el lugar de la víctima toma real conciencia de lo mal que trabajan la mayoría de los ocupantes de estos puestos de trabajo. Sólo cuando nos toca entrar a un negocio y que los empleados nos pasen por delante sin acusar recibo de nuestra presencia lo notamos. Sólo cuando las minas te miran de arriba a abajo con cara de asco o se ríen entre ellas por algo que no llegás a entender comprendemos que estar detrás de un mostrador no es simplemente pararse frente a otro.
Todas esas actitudes me molestan. Me remontan a mis épocas gloriosas en la boutique. Y me hierve la sangre cuando entro a un comercio en busca de algo y una tilinga que mastica chicle con la boca abierta o se toca el pelo haciéndose un chorizo me dice: "Hola cielo, que andás buscando madre. No, gordi, no me queda. Pero si querés pasá la semana que viene, amor que capaz recibo algo. No de nada, negri."
A todas esas argolludas, inútiles y groseras empleadas de negocios que te hablan con exceso de adjetivos y adulador esmero les digo ¡NO LAS SOPORTO! Ubiquense. De donde sacan la terrible idea de que hablarle a quien no conocen como si fuera una hermana puede resultar positivo. Que cielo ni cielo. Seguí llamándome así y vas a descubrir que capaz me convierto en infierno. ¿Madre? Si yo fuese tu madre perdé cuidado que masticarías con la boca cerrada. Ah, ¿querés saber lo que tengo gordi? Ni amor ni negri, nada nena. Irene Dafne Jael me pusieron cuando nací. No te alcanzan tres nombres.
Y mas me enferman la raquíticas, insulsas y asexuadas pendejas que les pedís una prenda para probarte y te aclaran de antemano, antes de mostrártela "mirá que son tallecito único" o "mmmmm ¿como para vos? dejame ver si me quedó algo en el depósito". Ni te digo si tienen la mala idea de acotar "No. Talles grandes no tengo". Pedazo de desnutridas, frígidas con menos gracia que chupar un clavo, el día que comprendan que la belleza física es la mas efímera de todas las bellezas posibles, quizá me tome la molestia de tratar de explicarles en un nivel de comunicación capaz de ser entendido por sus mal alimentados cerebros, que yo no soy la que tiene un talle grande y que en todo caso, así lo tuviera, tienen la obligación de darme la posibilidad de decidir si quiero parecer el matambre arrollado de la navidad.
No voy a irme al extremo de aquellas que con tal de vender intentan persuadirte con una insistencia abrumadora de que cualquier porquería que te pongas te queda "pintada" o pareciera que fue "hecha para vos". Como si una fuera ciega o hubiese perdido el sentido del buen gusto y la vendedora fuese una experta en diseño o asesora de vestuario capaz de tener voz y voto calificado para opinar sobre lo que una debe lucir la próxima temporada.
En fin ¡NO LAS SOPORTO!
miércoles, 28 de septiembre de 2011
¡PRIP! ACÁ TENÉS MI PIN... TOMÁ!!!
En general me cae bastante para el orto la gente que se la pasa hablando por teléfono o mandando mensajes en reuniones sociales. Con las cuales no se puede establecer una conversación real y fluída porque la interrumpen constantemente para hacer llamados, recibirlos o contestar textos. Es agotador para quienes, pese a aceptar convivir con la telecomunicación, todavía disfrutamos de mirarnos la cara y los gestos, intentar sostener relaciones duraderas con quienes hacen de un teléfono celular su vida.
Pero hay un selecto grupo a los cuales gritaría en la cara ¡NO LOS SOPORTO! y son los que tienen BlackBerry. Esa gente tiene problemas, me preocupa seriamente. De por sí me infla soberanamente los huevos al punto de hacérmelos estallar, el ruidito constante que hacen esos teléfonos cada vez que te informan de un mensaje, llamada, mail, facebook, twitter, msn y cuanta poronga tenga programada para que avise. Son odiosos. Me da ganas de arrebatarlos, ponerlos en vibrador y metérselos en el ojete. Además están todo el tiempo pidiéndose entre sí un número de pin o algo así que todavía no sé qué te ganas teniendo uno. Pero todos se pasan los pines, jocosos de pertenecer a la misma secta que los convierte en autistas.
Otro grupo que me genera una ira bastante importante son los acreedores de Nextel. Pero no todos. Solo los que por alguna extraña razón, gozan del "PRIP" ese que suena cada vez que hacen o reciben una alerta. ¡NO LO SOPORTO! Que pesados. Además cuando dejan el altavoz prendido y uno tiene la obligación de escuchar conversaciones ajenas aunque no quiera. Estos tienen la característica de que se hacen los profesionales. Los importantes. Cualquier tema que hablan a través de esos aparatos de mierda los hace poner cara de que están cerrando el negocio de sus vidas, firmar la escritura de una casa o comprar una camioneta para el campo. Fruncen el ceño y hablan con tono de locutores. Ni te digo si dicen "ok", "cambio y fuera" o ese tipo de boludeces que es para darles un cortito en la nuca.
Entiendo perfectamente la modernidad pero sé también que hay una vida fuera de esos aparatos comecerebros que convierten a la gente en seres incomunicados, obsesivos, dependientes y compulsivos. Que actúan raro, se aislan, hablan solos e incluso se ríen de cosas a las que uno parece no tener derecho de compartir. Simplemente, mientras mi cordura me siga permitiendo rehusarme a comprar un BB o un Nextel... ¡NO LOS SOPORTO!
Pero hay un selecto grupo a los cuales gritaría en la cara ¡NO LOS SOPORTO! y son los que tienen BlackBerry. Esa gente tiene problemas, me preocupa seriamente. De por sí me infla soberanamente los huevos al punto de hacérmelos estallar, el ruidito constante que hacen esos teléfonos cada vez que te informan de un mensaje, llamada, mail, facebook, twitter, msn y cuanta poronga tenga programada para que avise. Son odiosos. Me da ganas de arrebatarlos, ponerlos en vibrador y metérselos en el ojete. Además están todo el tiempo pidiéndose entre sí un número de pin o algo así que todavía no sé qué te ganas teniendo uno. Pero todos se pasan los pines, jocosos de pertenecer a la misma secta que los convierte en autistas.
Otro grupo que me genera una ira bastante importante son los acreedores de Nextel. Pero no todos. Solo los que por alguna extraña razón, gozan del "PRIP" ese que suena cada vez que hacen o reciben una alerta. ¡NO LO SOPORTO! Que pesados. Además cuando dejan el altavoz prendido y uno tiene la obligación de escuchar conversaciones ajenas aunque no quiera. Estos tienen la característica de que se hacen los profesionales. Los importantes. Cualquier tema que hablan a través de esos aparatos de mierda los hace poner cara de que están cerrando el negocio de sus vidas, firmar la escritura de una casa o comprar una camioneta para el campo. Fruncen el ceño y hablan con tono de locutores. Ni te digo si dicen "ok", "cambio y fuera" o ese tipo de boludeces que es para darles un cortito en la nuca.
Entiendo perfectamente la modernidad pero sé también que hay una vida fuera de esos aparatos comecerebros que convierten a la gente en seres incomunicados, obsesivos, dependientes y compulsivos. Que actúan raro, se aislan, hablan solos e incluso se ríen de cosas a las que uno parece no tener derecho de compartir. Simplemente, mientras mi cordura me siga permitiendo rehusarme a comprar un BB o un Nextel... ¡NO LOS SOPORTO!
viernes, 19 de agosto de 2011
NO LO TOQUEN, NO LO BESEN. ¿TE LAVASTE LAS MANOS?
La noticia de la llegada de un nuevo integrante es motivo de celebración en cualquier familia. Sobre todo cuando éste tiene la azarosa responsabilidad de convertirse en el primero: el primer hijo.
Es natural que se genere una ansiedad en torno a él. El deseo de conocerlo y amarlo incluso para quienes formamos parte del equipo de los no padres.
Ahora, en lo que a mí respecta, el amor se me puede ir al menos diez en el preciso instante en que los padres del niño (en general se trataría solo de la madre) se arman un plan perfecto para convertirlo en una pieza de museo. Se complotan casi obsesivamente para evitar cualquier tipo de contacto con su tesoro. Decoran su casa con bidones de alcohol en gel para que te higienices tanto como lo soporte tu piel. Te mandan a lavarte cada vez que te acerques a un radio menor a dos metros. Y se censura cualquier tipo de intención de tocarlo o besarlo como si estuviésemos infectados de hepatitis, lepra o fiebre amarilla y fuésemos una potencial amenaza que pone en riesgo la seguridad del crío.
A todos esos padres exagerados, temerosos y mezquinos ¡NO LOS SOPORTO! Que se piensan: ¿Qué parieron al Mesías? ¿Qué se les va a gastar la cara porque alguien quiera darles un besito? ¿Qué se lo vamos a robar y luego a traficar por una caja de fernet? Tuviste un hijo, ridícula. No es una pieza de porcelana. No se rompe ni se quiebra. De las mujeres no me extrañan semejantes conductas neuróticas lo que nunca pude entender es el grado de sometimiento o resignación que poseen los maridos para aceptar esta situación sin decir ni mú. Te llevan el chico a tu casa pero te lo muestran de lejos, dos segundos y lo esconden debajo de toda esa ropa. No sea cosa que uno le provoque mal de ojo y empacho por mirarlo mas de quince segundos. Son capaces de dejar que el bebé se ulcere o le de una hernia de tanto llorar antes que darte autorización para que lo levantes de la cuna o el carrito para consolarlo.
Todo bien pero no me vengan después a hacer un monólogo aburrido y redundante sobre la consistencia de sus deposiciones. No me interesa saber cuantos gramos subió la última semana ni si se ríe al ritmo del “gugu gaga”. No me importa si duerme de corrido o se tienen que levantas catorce veces por noche ni si la leche te rebalsa hasta dejarte una aureola en las remeras. NO ME CUENTES. No pienso festejarte que tenga intentos fallidos para balbucear “ajó”. Me tiene sin cuidado que se muerda las manos y se babee cual Homero con las rosquillas porque está cortando los dientes.
¡NO LOS SOPORTO! Es un pibe, nomás. No le va a pasar nada. El día que empiece el jardín, trepe un árbol o se suba por primera vez a una bici, que vas a hacer… Te internan.
Cuando tu hijito pródigo crezca y se convierta en un caprichoso, maleducado e insoportable como vos ni se te ocurra la idea de llamarme para que te lo cuide porque tenés que salir con tu marido. Seguro voy a tener neumonía, conjuntivitis y mal de chagas. Y encima, como me voy a indisponer, estaré irritable, inflamada, dolorida, deprimida y de muy mal humor.
¡Andá a que te lo cuide tu hermana!
Es natural que se genere una ansiedad en torno a él. El deseo de conocerlo y amarlo incluso para quienes formamos parte del equipo de los no padres.
Ahora, en lo que a mí respecta, el amor se me puede ir al menos diez en el preciso instante en que los padres del niño (en general se trataría solo de la madre) se arman un plan perfecto para convertirlo en una pieza de museo. Se complotan casi obsesivamente para evitar cualquier tipo de contacto con su tesoro. Decoran su casa con bidones de alcohol en gel para que te higienices tanto como lo soporte tu piel. Te mandan a lavarte cada vez que te acerques a un radio menor a dos metros. Y se censura cualquier tipo de intención de tocarlo o besarlo como si estuviésemos infectados de hepatitis, lepra o fiebre amarilla y fuésemos una potencial amenaza que pone en riesgo la seguridad del crío.
A todos esos padres exagerados, temerosos y mezquinos ¡NO LOS SOPORTO! Que se piensan: ¿Qué parieron al Mesías? ¿Qué se les va a gastar la cara porque alguien quiera darles un besito? ¿Qué se lo vamos a robar y luego a traficar por una caja de fernet? Tuviste un hijo, ridícula. No es una pieza de porcelana. No se rompe ni se quiebra. De las mujeres no me extrañan semejantes conductas neuróticas lo que nunca pude entender es el grado de sometimiento o resignación que poseen los maridos para aceptar esta situación sin decir ni mú. Te llevan el chico a tu casa pero te lo muestran de lejos, dos segundos y lo esconden debajo de toda esa ropa. No sea cosa que uno le provoque mal de ojo y empacho por mirarlo mas de quince segundos. Son capaces de dejar que el bebé se ulcere o le de una hernia de tanto llorar antes que darte autorización para que lo levantes de la cuna o el carrito para consolarlo.
Todo bien pero no me vengan después a hacer un monólogo aburrido y redundante sobre la consistencia de sus deposiciones. No me interesa saber cuantos gramos subió la última semana ni si se ríe al ritmo del “gugu gaga”. No me importa si duerme de corrido o se tienen que levantas catorce veces por noche ni si la leche te rebalsa hasta dejarte una aureola en las remeras. NO ME CUENTES. No pienso festejarte que tenga intentos fallidos para balbucear “ajó”. Me tiene sin cuidado que se muerda las manos y se babee cual Homero con las rosquillas porque está cortando los dientes.
¡NO LOS SOPORTO! Es un pibe, nomás. No le va a pasar nada. El día que empiece el jardín, trepe un árbol o se suba por primera vez a una bici, que vas a hacer… Te internan.
Cuando tu hijito pródigo crezca y se convierta en un caprichoso, maleducado e insoportable como vos ni se te ocurra la idea de llamarme para que te lo cuide porque tenés que salir con tu marido. Seguro voy a tener neumonía, conjuntivitis y mal de chagas. Y encima, como me voy a indisponer, estaré irritable, inflamada, dolorida, deprimida y de muy mal humor.
¡Andá a que te lo cuide tu hermana!
sábado, 30 de julio de 2011
EH! CARETA!
Cada uno es libre de elegir la vida que quiere llevar. Eso está clarísimo. Para algunas personas, la buena vida se resume a grandes lujos. La felicidad estaría íntimamente relacionada con la marca de cartera que se pueden comprar o con la cantidad de veces que pueden ir por año a pasear a Punta del Este.
Todos estos individuos necesitan llenar la billetera, de ser posible, con euros. El vestidor de trajes, zapatos y perfumes importados. El pasaporte de sellos. El cuerpo de cirugías. Y el celular de contactos "importantes" para sentir que están viviendo mas o menos como corresponde. Además, desarrollan un costado solidario. Acuden a fiestas despampanantes a codearse con otros individuos de su mismo nivel y mezclarse entre famosas celebridades, para donar sumas de dinero desproporcionadas y sentir así que están haciendo el bien, que se van a ir al cielo, pero en un cajón de roble con incrustaciones de esmeraldas.
El conflicto con estos seres y mi persona se iniciaría cuando no respetan el medio en el que viven. Cuando dejan de recordar que, además de ellos y sus egos, el mundo está habitado por otros seres. Cuando por ejemplo, frenan con sus lujosas camionetas en doble fila sobre la senda peatonal, para hablar por teléfono. Cuando para saludarte, arrancan examinándote con cara de asco, desde la punta de los pies hasta el frizz mas rebelde del pelo, evaluando qué tenés puesto. Cuando opinan creyendo que las cosas valen lo que cuestan. Cuando piensan que su tiempo y su dinero valen más que el mío.
A todos estos caretas, repugnantes y superfluos, les digo... ¡NO LOS SOPORTO! ¿A quién le ganaron?¿Por qué no juntan su dinero, sus lujos, sus perros de raza y se van todos a vivir bien a la mierda? Pero no a cualquier mierda, a la de los Reyes de Holanda, que seguro huele mejor que la de todos nosotros. ¿Qué se piensan que son? ¿Acaso el polarizado de tu camioneta no te permite ver mas allá? Si te la pasás criticando todo lo que no se pronuncia con acento extranjero, ¿qué hacés viviendo en Argentina? ¿Por qué no te sacás la papa de la boca así te entiendo un poco mejor las banalidades que estás por acotar? ¿Si te interesa tanto la problemática mundial por qué no utilizás los recursos que tenés y te vas a Chile a ayudar a levantar casas o a Japón a sacar escombros o a Haití a cuidar de los enfermos? ¿Por qué no vendés los autos que te sobran y ayudás a frenar la contaminación? ¿Por qué no dejás de abrigarte con pieles? Si tan honesto sos ¿ por qué te molesta esperar a qué te atiendan, por qué buscas siempre la manera de zafar, por qué levantás el teléfono y solucionás todo con guita?
Vivan en sus mundos de fantasía si creen que eso los va a hacer felices. Todo bien, yo los banco, los respeto. Vayan al restaurant mas caro si creen que van a comer mejor. Conozcan Dubai si piensan que es lugar más lindo del mundo. Sean amigos de personas poderosas para sentirse importantes. Yo me quedo acá, tranquilita. Disfrutando la comida casera que mi vieja me prepara que es la mejor. Refugiada en la calidez de mi hogar, el mejor lugar donde se puede estar. Y abrazando a mis hermanos cada vez que quiero sentirme importante.
Cada cual que haga lo que quiera pero no se abusen. No vales mas que yo. No sos mas importante que yo. Afortunadamente hay lugar para todos. Y nos guste o nos guste, todos tenemos algún amigo careta. Porque el careta, siempre tiene un peso pa´la birra.
Todos estos individuos necesitan llenar la billetera, de ser posible, con euros. El vestidor de trajes, zapatos y perfumes importados. El pasaporte de sellos. El cuerpo de cirugías. Y el celular de contactos "importantes" para sentir que están viviendo mas o menos como corresponde. Además, desarrollan un costado solidario. Acuden a fiestas despampanantes a codearse con otros individuos de su mismo nivel y mezclarse entre famosas celebridades, para donar sumas de dinero desproporcionadas y sentir así que están haciendo el bien, que se van a ir al cielo, pero en un cajón de roble con incrustaciones de esmeraldas.
El conflicto con estos seres y mi persona se iniciaría cuando no respetan el medio en el que viven. Cuando dejan de recordar que, además de ellos y sus egos, el mundo está habitado por otros seres. Cuando por ejemplo, frenan con sus lujosas camionetas en doble fila sobre la senda peatonal, para hablar por teléfono. Cuando para saludarte, arrancan examinándote con cara de asco, desde la punta de los pies hasta el frizz mas rebelde del pelo, evaluando qué tenés puesto. Cuando opinan creyendo que las cosas valen lo que cuestan. Cuando piensan que su tiempo y su dinero valen más que el mío.
A todos estos caretas, repugnantes y superfluos, les digo... ¡NO LOS SOPORTO! ¿A quién le ganaron?¿Por qué no juntan su dinero, sus lujos, sus perros de raza y se van todos a vivir bien a la mierda? Pero no a cualquier mierda, a la de los Reyes de Holanda, que seguro huele mejor que la de todos nosotros. ¿Qué se piensan que son? ¿Acaso el polarizado de tu camioneta no te permite ver mas allá? Si te la pasás criticando todo lo que no se pronuncia con acento extranjero, ¿qué hacés viviendo en Argentina? ¿Por qué no te sacás la papa de la boca así te entiendo un poco mejor las banalidades que estás por acotar? ¿Si te interesa tanto la problemática mundial por qué no utilizás los recursos que tenés y te vas a Chile a ayudar a levantar casas o a Japón a sacar escombros o a Haití a cuidar de los enfermos? ¿Por qué no vendés los autos que te sobran y ayudás a frenar la contaminación? ¿Por qué no dejás de abrigarte con pieles? Si tan honesto sos ¿ por qué te molesta esperar a qué te atiendan, por qué buscas siempre la manera de zafar, por qué levantás el teléfono y solucionás todo con guita?
Vivan en sus mundos de fantasía si creen que eso los va a hacer felices. Todo bien, yo los banco, los respeto. Vayan al restaurant mas caro si creen que van a comer mejor. Conozcan Dubai si piensan que es lugar más lindo del mundo. Sean amigos de personas poderosas para sentirse importantes. Yo me quedo acá, tranquilita. Disfrutando la comida casera que mi vieja me prepara que es la mejor. Refugiada en la calidez de mi hogar, el mejor lugar donde se puede estar. Y abrazando a mis hermanos cada vez que quiero sentirme importante.
Cada cual que haga lo que quiera pero no se abusen. No vales mas que yo. No sos mas importante que yo. Afortunadamente hay lugar para todos. Y nos guste o nos guste, todos tenemos algún amigo careta. Porque el careta, siempre tiene un peso pa´la birra.
martes, 26 de julio de 2011
TE PARTO COMO UN QUESO, TE PARTO
A todas las mujeres nos gusta recibir piropos. Absolutamente a todas. Nuestro ego femenino necesita casi obligadamente ser alimentado por este tipo de galanterías. Aunque los neguemos, nos hagamos las presumidas o mostremos indiferencia por quienes nos los proporcionan, nos encanta. No importa si viene del peón de albañil, del recolector de residuos o del Príncipe de Asturias. Nos alegran el día, nos roban una sonrisa y son una caricia para el autoestima.
El problema arranca cuando el género masculino no distingue el límite entre el piropo y la denigración. Cuando cree que ofendernos con una obsenidad sin mucho sentido nos causa gracia. Gritar barbaridades en tono jocoso, cuando ya pasamos por su lado sin posibilidad de mirarlos a la cara mientras lo hacen, no solo es una conducta infantil sino cobarde.
Me estaría refiriendo a barbaridades del siguiente tipo. A saber:
"Qué lindo tira pedos", "Te falta cagar caminando, yegüa", "Con ese ojete te invito a cagar a mi casa", "Con ese culo cagame en el ojo y decime pirata de mierda", etc. Para referirse a nuestras inocentes colas.
"Cómo me gustaría ser charco para vivir en tu zanja", " Ponete una manzana en la boca que yo te chupo hasta sacarte sidra por la (yá sabríamos qué)", "Me gustaría ser baldoza para mirarte la cosa", "Pappo no se murió, se fue a vivir entre tus gambas", etc. Haciendo alusión a los orificios por los cuales, estos hombres parecieran no recordar, alguna vez habrían arribado a este mundo.
"Cómo te chuparía las tetas", " Qué tenés ahí ¿dos cabezas de enano?", "Lindas gomas para clavarse una turca", etc. Para hacer mención sobre los elementos que la naturaleza tan sabiamente nos ha proporcionado y, a través de los cuales, estos señores se habrían alimentado cuando niños.
A esta manga de degenerados poco hombres, ¿adivinen, qué?.... ¡NO LOS SOPORTO! Quiero convertirme en una heroína cada vez que llegan a mis oídos frases como estas, sean dirigidas a mi persona o a cualquier otra dama, para ir directo al encuentro de estos enfermos mentales y darles una patada cual Bruce Lee, directo a la mandíbula, que les baje todos los dientes y les saque las ganas de hacerse los vivos.
¿Acaso ustedes no tienen madre, esposas, hijas o hermanas dentro de su círculo afectivo?¿Realmente creen que digirse de esta forma hacia nosotras les va a ser efectiva la conquista? ¿Les da jerarquía o se sienten mas hombres dentro de su infradotado grupo de festejantes, tratarnos tan despectiva como agresivamente?
Asique lindo tira pedos... la próxima vez te pongo la cara entre las cachas y me descargo completa la novena sinfonía de Beethoven directo en tu nariz. Asique me invitas a cagar a tu casa.... Me tomé un purgante marca Acme luego de ingerir: un plato arroz con leche, uno de compota de pera, un guiso de lentejas con chorizo colorado picante y unos canelones rellenos de batata y miel, encantada voy a decorarte los azulejos del baño. Asique te gustaría ser baldoza... genial! ojalá seas una de Alem para que yo pueda vomitar encima tuyo todo lo que tomé en el fin de semana. Asique Pappo no se murió... No no, la que está muerta es la que te cuelga. Ah! Y una cosita más... Me olvidaba. La única turca que podés hacer vos es la receta de los callos guisados.
Les patearía la escalera, los sambulliría dentro de las bolsas de basura, los manotearía del fundillo del slip (porque esta gente no usaría boxer) para hacerles calzón chino hasta ponerles los testículos de collar o les lavaría la lengua con lavandina y aguarras. Quizá la próxima vez que se les cruce por la cabeza abrir la boca para emitir un sonido fuera de lugar, piensen aunque sea un instante, que no se la van a llevar de arriba.
El problema arranca cuando el género masculino no distingue el límite entre el piropo y la denigración. Cuando cree que ofendernos con una obsenidad sin mucho sentido nos causa gracia. Gritar barbaridades en tono jocoso, cuando ya pasamos por su lado sin posibilidad de mirarlos a la cara mientras lo hacen, no solo es una conducta infantil sino cobarde.
Me estaría refiriendo a barbaridades del siguiente tipo. A saber:
"Qué lindo tira pedos", "Te falta cagar caminando, yegüa", "Con ese ojete te invito a cagar a mi casa", "Con ese culo cagame en el ojo y decime pirata de mierda", etc. Para referirse a nuestras inocentes colas.
"Cómo me gustaría ser charco para vivir en tu zanja", " Ponete una manzana en la boca que yo te chupo hasta sacarte sidra por la (yá sabríamos qué)", "Me gustaría ser baldoza para mirarte la cosa", "Pappo no se murió, se fue a vivir entre tus gambas", etc. Haciendo alusión a los orificios por los cuales, estos hombres parecieran no recordar, alguna vez habrían arribado a este mundo.
"Cómo te chuparía las tetas", " Qué tenés ahí ¿dos cabezas de enano?", "Lindas gomas para clavarse una turca", etc. Para hacer mención sobre los elementos que la naturaleza tan sabiamente nos ha proporcionado y, a través de los cuales, estos señores se habrían alimentado cuando niños.
A esta manga de degenerados poco hombres, ¿adivinen, qué?.... ¡NO LOS SOPORTO! Quiero convertirme en una heroína cada vez que llegan a mis oídos frases como estas, sean dirigidas a mi persona o a cualquier otra dama, para ir directo al encuentro de estos enfermos mentales y darles una patada cual Bruce Lee, directo a la mandíbula, que les baje todos los dientes y les saque las ganas de hacerse los vivos.
¿Acaso ustedes no tienen madre, esposas, hijas o hermanas dentro de su círculo afectivo?¿Realmente creen que digirse de esta forma hacia nosotras les va a ser efectiva la conquista? ¿Les da jerarquía o se sienten mas hombres dentro de su infradotado grupo de festejantes, tratarnos tan despectiva como agresivamente?
Asique lindo tira pedos... la próxima vez te pongo la cara entre las cachas y me descargo completa la novena sinfonía de Beethoven directo en tu nariz. Asique me invitas a cagar a tu casa.... Me tomé un purgante marca Acme luego de ingerir: un plato arroz con leche, uno de compota de pera, un guiso de lentejas con chorizo colorado picante y unos canelones rellenos de batata y miel, encantada voy a decorarte los azulejos del baño. Asique te gustaría ser baldoza... genial! ojalá seas una de Alem para que yo pueda vomitar encima tuyo todo lo que tomé en el fin de semana. Asique Pappo no se murió... No no, la que está muerta es la que te cuelga. Ah! Y una cosita más... Me olvidaba. La única turca que podés hacer vos es la receta de los callos guisados.
Les patearía la escalera, los sambulliría dentro de las bolsas de basura, los manotearía del fundillo del slip (porque esta gente no usaría boxer) para hacerles calzón chino hasta ponerles los testículos de collar o les lavaría la lengua con lavandina y aguarras. Quizá la próxima vez que se les cruce por la cabeza abrir la boca para emitir un sonido fuera de lugar, piensen aunque sea un instante, que no se la van a llevar de arriba.
lunes, 25 de julio de 2011
Y LAS MANITOS BIEN ARRIBA HACIENDO PALMAS, PALMAS
Así como la tecnología ha avanzado a pasos agigantados para ponerse al servicio de la medicina, la investigación y el desarrollo científico aportando mejoras y soluciones, lo habría hecho también para cagarnos la vida a mas de uno. Para complicarnos la existencia y amargarnos buena parte del día. Para engendrar el mayor monstruo intolerante y agresivo que pueda habitar en nuestras entrañas.
Tengo un serio problema con una parte de nuestra sociedad a la que estrangularía cual Homero a Bart, sin nigún tipo de consideración. Les sacaría de las manos sus pertenencias y las arrojaría a la vía de un tren, charco, río o playa, o se las daría a un perro para que se las lastre. Personas que entienden poco de respeto por el prójimo, de libertad de elección y , por sobre todas las cosas, carecen de buen gusto.
Hablo ni más ni menos que de los que osan subirse a un colectivo, hacer la cola del supermercado o simplemente transitar las calles de esta vida, escuchando música a todo lo que da. A todos ellos, inmundas criaturas detestables repletas de canciones horribles y molestas al oído ajeno les digo, ¡NO LOS SOPORTO!
¿Por qué antes de salir de sus casa no agarran los auriculares que su marca de celulares, tan gentilmente, se ha ocupado de poner dentro del packaging en el cual venía envuelto el modelo del teléfono y se dejan de romperle las pelotas a todos el mundo?¿ Por qué no se dan cuenta que quizá no todos tenemos las mismas ganas de esuchar los wachiturros a las siete de la mañana, con el frío de julio dentro de los huesos y en ayunas? ¿ Por qué le amargan la vida a las personas gratuitamente haciendo una batalla de una punta a la otra del bondi peleándose por quién pone peores canciones de cumbia o reggaetton? ¿Nunca un Rolling, nunca un Los Redondos o un The Beattles? ¿Es mucho pedir, no?
Sacan mi peor yo. Los golpearía, les pondría las canciones de Javier Bergia o el disco completo "Mano a Mano" de Aute y Rodríguez que llevo en mi reproductor, adentro de la oreja, bien cerquita del tímpano y les quemaría el cerebro mas de lo que ya lo tienen. Les agarraría el celular y se los pisaría, saltaría encima de ellos hasta dejárselos como una bola de plástico.
¡NO LOS SOPORTO! Todo bien, pero cuando estén cerca mío, mirenme a los ojos y verán el cólera que me producen, tenganme miedo, teman por su vida y la de sus excesivamente sofisticados teléfonos, reproductores o lo que mierdas sean. El día menos pensado me convierto en el increíble Hulk y arraso con todos ustedes, los extermino de la faz de la tierra y vuelvo a la felicidad de mi silencioso pensamiento.
Tengo un serio problema con una parte de nuestra sociedad a la que estrangularía cual Homero a Bart, sin nigún tipo de consideración. Les sacaría de las manos sus pertenencias y las arrojaría a la vía de un tren, charco, río o playa, o se las daría a un perro para que se las lastre. Personas que entienden poco de respeto por el prójimo, de libertad de elección y , por sobre todas las cosas, carecen de buen gusto.
Hablo ni más ni menos que de los que osan subirse a un colectivo, hacer la cola del supermercado o simplemente transitar las calles de esta vida, escuchando música a todo lo que da. A todos ellos, inmundas criaturas detestables repletas de canciones horribles y molestas al oído ajeno les digo, ¡NO LOS SOPORTO!
¿Por qué antes de salir de sus casa no agarran los auriculares que su marca de celulares, tan gentilmente, se ha ocupado de poner dentro del packaging en el cual venía envuelto el modelo del teléfono y se dejan de romperle las pelotas a todos el mundo?¿ Por qué no se dan cuenta que quizá no todos tenemos las mismas ganas de esuchar los wachiturros a las siete de la mañana, con el frío de julio dentro de los huesos y en ayunas? ¿ Por qué le amargan la vida a las personas gratuitamente haciendo una batalla de una punta a la otra del bondi peleándose por quién pone peores canciones de cumbia o reggaetton? ¿Nunca un Rolling, nunca un Los Redondos o un The Beattles? ¿Es mucho pedir, no?
Sacan mi peor yo. Los golpearía, les pondría las canciones de Javier Bergia o el disco completo "Mano a Mano" de Aute y Rodríguez que llevo en mi reproductor, adentro de la oreja, bien cerquita del tímpano y les quemaría el cerebro mas de lo que ya lo tienen. Les agarraría el celular y se los pisaría, saltaría encima de ellos hasta dejárselos como una bola de plástico.
¡NO LOS SOPORTO! Todo bien, pero cuando estén cerca mío, mirenme a los ojos y verán el cólera que me producen, tenganme miedo, teman por su vida y la de sus excesivamente sofisticados teléfonos, reproductores o lo que mierdas sean. El día menos pensado me convierto en el increíble Hulk y arraso con todos ustedes, los extermino de la faz de la tierra y vuelvo a la felicidad de mi silencioso pensamiento.
domingo, 24 de julio de 2011
¿MAS CHIQUITO NO TENÉS?
Para quienes estamos salvados de la locura de vivir en las grandes ciudades hay algunas conductas de los habitantes de estos zoologicos superpoblados de tráfico, smog y concreto, que nos parecen inexplicables. O para hilar incluso un poco más fino, nos cuesta comprender la dinámica, el proceder o los hábitos de algunos oficios. Unos cientos de kilómetros de distancia pueden ser suficientes para convertir una profesión digna en un objeto de puteada del común de las personas.
La Capital Federal es una ciudad que me atrapa de una manera maravillosa. Disfruto de su rutina desequilabrada y voraz con muchísimo placer. Tengo un costado masoquista al sentirme felíz por viajar en subte a las seis de la tarde con millones de personas largando sus olores del día y apoyando todo los que le sobra. Amo su noche y su oferta cultural. Las ferias, la arquitectura, los bares. Sus cientos de recitales, gratuitos o no, al alcance de la mano.
Pero tengo un problemita importante con los porteños. O con un sector de ellos. Con un gremio. Una minoría: los tacheros. Tipos desbordantes de mugre, olores y, fundamentalmente, mala predispocisión. Seres comercialmente aberrantes como pocos, ventajeros y mafiosos. A todos ellos, intentando en un acto de compasión excluir a la excepción de esta regla, les digo: ¡NO LOS SOPORTO!
¡Son unos imbéciles! A vos, tachero argentino medio pelo te pregunto: si no tenés ganas de llevarme a Retiro porque se te cantó el culo que tenés que ir para zona sur y me obligás de malos modos a bajarme de tu maloliente auto ¿Por qué mierda no te dedicaste a otra cosa? ¿Acaso no te voy a pagar? ¿Para qué tenés un cartel rojo que indica que estás disponible si solamente vas a ir a dónde se te antoje el pingo hacerlo? ¿Por qué no te quedás en tu casa viviendo tu miserable vida y nos ahorrás al resto del mundo la molestia de tener que verte esa cara de ojete insoportable? Y después pedís aumento de tarifa porque no hay trabajo... andá a lavarte el orto! Con tu mentalidad de trabajo este país se va directo al descenso.
No solo eso. ¿Intenten llamar uno por operadora? La tarifa mínima es de catorce pesos o por ahí. Es decir que tienen un hermoso reloj de adorno porque si vos necesitás trasladarte a una distancia donde el importe a pagar es de menor valor que ese, te tenés que poner sin decir ni mú con lo que a ellos se les ocurra.
Ni te digo si encima no conocés mucho, sos extranjero o peor aún hablás otro idioma. ¡Estás listo! Dejaste la mitad de tus vacaciones arriba de los taxis porteños ya que te van a pasear por toda la ciudad aunque haya un camino directo y seguro a tu destino. Asique en lo que a mí respecta, recomiendo fervientemente los subtes. Incluso a pesar de que corres el riesgo de quedar embarazado a la primera de cambio. O en su defecto, mas saludable para el organismo, calzarte las zapas y salir a patear disfrutando del paisaje que, si le encontrás la vuelta, puede ser super atractivo. Pero taxi, no. Que se queden paseando solitos, comiéndose horas de embotellamiento y discutiendo entre ellos o con los colectiveros. A ver si aprenden de una vez por todas que si están sentados ahí arriba, es para brindarte un servicio a vos... y no lo a la inversa.
La Capital Federal es una ciudad que me atrapa de una manera maravillosa. Disfruto de su rutina desequilabrada y voraz con muchísimo placer. Tengo un costado masoquista al sentirme felíz por viajar en subte a las seis de la tarde con millones de personas largando sus olores del día y apoyando todo los que le sobra. Amo su noche y su oferta cultural. Las ferias, la arquitectura, los bares. Sus cientos de recitales, gratuitos o no, al alcance de la mano.
Pero tengo un problemita importante con los porteños. O con un sector de ellos. Con un gremio. Una minoría: los tacheros. Tipos desbordantes de mugre, olores y, fundamentalmente, mala predispocisión. Seres comercialmente aberrantes como pocos, ventajeros y mafiosos. A todos ellos, intentando en un acto de compasión excluir a la excepción de esta regla, les digo: ¡NO LOS SOPORTO!
¡Son unos imbéciles! A vos, tachero argentino medio pelo te pregunto: si no tenés ganas de llevarme a Retiro porque se te cantó el culo que tenés que ir para zona sur y me obligás de malos modos a bajarme de tu maloliente auto ¿Por qué mierda no te dedicaste a otra cosa? ¿Acaso no te voy a pagar? ¿Para qué tenés un cartel rojo que indica que estás disponible si solamente vas a ir a dónde se te antoje el pingo hacerlo? ¿Por qué no te quedás en tu casa viviendo tu miserable vida y nos ahorrás al resto del mundo la molestia de tener que verte esa cara de ojete insoportable? Y después pedís aumento de tarifa porque no hay trabajo... andá a lavarte el orto! Con tu mentalidad de trabajo este país se va directo al descenso.
No solo eso. ¿Intenten llamar uno por operadora? La tarifa mínima es de catorce pesos o por ahí. Es decir que tienen un hermoso reloj de adorno porque si vos necesitás trasladarte a una distancia donde el importe a pagar es de menor valor que ese, te tenés que poner sin decir ni mú con lo que a ellos se les ocurra.
Ni te digo si encima no conocés mucho, sos extranjero o peor aún hablás otro idioma. ¡Estás listo! Dejaste la mitad de tus vacaciones arriba de los taxis porteños ya que te van a pasear por toda la ciudad aunque haya un camino directo y seguro a tu destino. Asique en lo que a mí respecta, recomiendo fervientemente los subtes. Incluso a pesar de que corres el riesgo de quedar embarazado a la primera de cambio. O en su defecto, mas saludable para el organismo, calzarte las zapas y salir a patear disfrutando del paisaje que, si le encontrás la vuelta, puede ser super atractivo. Pero taxi, no. Que se queden paseando solitos, comiéndose horas de embotellamiento y discutiendo entre ellos o con los colectiveros. A ver si aprenden de una vez por todas que si están sentados ahí arriba, es para brindarte un servicio a vos... y no lo a la inversa.
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