Cada uno es libre de elegir la vida que quiere llevar. Eso está clarísimo. Para algunas personas, la buena vida se resume a grandes lujos. La felicidad estaría íntimamente relacionada con la marca de cartera que se pueden comprar o con la cantidad de veces que pueden ir por año a pasear a Punta del Este.
Todos estos individuos necesitan llenar la billetera, de ser posible, con euros. El vestidor de trajes, zapatos y perfumes importados. El pasaporte de sellos. El cuerpo de cirugías. Y el celular de contactos "importantes" para sentir que están viviendo mas o menos como corresponde. Además, desarrollan un costado solidario. Acuden a fiestas despampanantes a codearse con otros individuos de su mismo nivel y mezclarse entre famosas celebridades, para donar sumas de dinero desproporcionadas y sentir así que están haciendo el bien, que se van a ir al cielo, pero en un cajón de roble con incrustaciones de esmeraldas.
El conflicto con estos seres y mi persona se iniciaría cuando no respetan el medio en el que viven. Cuando dejan de recordar que, además de ellos y sus egos, el mundo está habitado por otros seres. Cuando por ejemplo, frenan con sus lujosas camionetas en doble fila sobre la senda peatonal, para hablar por teléfono. Cuando para saludarte, arrancan examinándote con cara de asco, desde la punta de los pies hasta el frizz mas rebelde del pelo, evaluando qué tenés puesto. Cuando opinan creyendo que las cosas valen lo que cuestan. Cuando piensan que su tiempo y su dinero valen más que el mío.
A todos estos caretas, repugnantes y superfluos, les digo... ¡NO LOS SOPORTO! ¿A quién le ganaron?¿Por qué no juntan su dinero, sus lujos, sus perros de raza y se van todos a vivir bien a la mierda? Pero no a cualquier mierda, a la de los Reyes de Holanda, que seguro huele mejor que la de todos nosotros. ¿Qué se piensan que son? ¿Acaso el polarizado de tu camioneta no te permite ver mas allá? Si te la pasás criticando todo lo que no se pronuncia con acento extranjero, ¿qué hacés viviendo en Argentina? ¿Por qué no te sacás la papa de la boca así te entiendo un poco mejor las banalidades que estás por acotar? ¿Si te interesa tanto la problemática mundial por qué no utilizás los recursos que tenés y te vas a Chile a ayudar a levantar casas o a Japón a sacar escombros o a Haití a cuidar de los enfermos? ¿Por qué no vendés los autos que te sobran y ayudás a frenar la contaminación? ¿Por qué no dejás de abrigarte con pieles? Si tan honesto sos ¿ por qué te molesta esperar a qué te atiendan, por qué buscas siempre la manera de zafar, por qué levantás el teléfono y solucionás todo con guita?
Vivan en sus mundos de fantasía si creen que eso los va a hacer felices. Todo bien, yo los banco, los respeto. Vayan al restaurant mas caro si creen que van a comer mejor. Conozcan Dubai si piensan que es lugar más lindo del mundo. Sean amigos de personas poderosas para sentirse importantes. Yo me quedo acá, tranquilita. Disfrutando la comida casera que mi vieja me prepara que es la mejor. Refugiada en la calidez de mi hogar, el mejor lugar donde se puede estar. Y abrazando a mis hermanos cada vez que quiero sentirme importante.
Cada cual que haga lo que quiera pero no se abusen. No vales mas que yo. No sos mas importante que yo. Afortunadamente hay lugar para todos. Y nos guste o nos guste, todos tenemos algún amigo careta. Porque el careta, siempre tiene un peso pa´la birra.
sábado, 30 de julio de 2011
martes, 26 de julio de 2011
TE PARTO COMO UN QUESO, TE PARTO
A todas las mujeres nos gusta recibir piropos. Absolutamente a todas. Nuestro ego femenino necesita casi obligadamente ser alimentado por este tipo de galanterías. Aunque los neguemos, nos hagamos las presumidas o mostremos indiferencia por quienes nos los proporcionan, nos encanta. No importa si viene del peón de albañil, del recolector de residuos o del Príncipe de Asturias. Nos alegran el día, nos roban una sonrisa y son una caricia para el autoestima.
El problema arranca cuando el género masculino no distingue el límite entre el piropo y la denigración. Cuando cree que ofendernos con una obsenidad sin mucho sentido nos causa gracia. Gritar barbaridades en tono jocoso, cuando ya pasamos por su lado sin posibilidad de mirarlos a la cara mientras lo hacen, no solo es una conducta infantil sino cobarde.
Me estaría refiriendo a barbaridades del siguiente tipo. A saber:
"Qué lindo tira pedos", "Te falta cagar caminando, yegüa", "Con ese ojete te invito a cagar a mi casa", "Con ese culo cagame en el ojo y decime pirata de mierda", etc. Para referirse a nuestras inocentes colas.
"Cómo me gustaría ser charco para vivir en tu zanja", " Ponete una manzana en la boca que yo te chupo hasta sacarte sidra por la (yá sabríamos qué)", "Me gustaría ser baldoza para mirarte la cosa", "Pappo no se murió, se fue a vivir entre tus gambas", etc. Haciendo alusión a los orificios por los cuales, estos hombres parecieran no recordar, alguna vez habrían arribado a este mundo.
"Cómo te chuparía las tetas", " Qué tenés ahí ¿dos cabezas de enano?", "Lindas gomas para clavarse una turca", etc. Para hacer mención sobre los elementos que la naturaleza tan sabiamente nos ha proporcionado y, a través de los cuales, estos señores se habrían alimentado cuando niños.
A esta manga de degenerados poco hombres, ¿adivinen, qué?.... ¡NO LOS SOPORTO! Quiero convertirme en una heroína cada vez que llegan a mis oídos frases como estas, sean dirigidas a mi persona o a cualquier otra dama, para ir directo al encuentro de estos enfermos mentales y darles una patada cual Bruce Lee, directo a la mandíbula, que les baje todos los dientes y les saque las ganas de hacerse los vivos.
¿Acaso ustedes no tienen madre, esposas, hijas o hermanas dentro de su círculo afectivo?¿Realmente creen que digirse de esta forma hacia nosotras les va a ser efectiva la conquista? ¿Les da jerarquía o se sienten mas hombres dentro de su infradotado grupo de festejantes, tratarnos tan despectiva como agresivamente?
Asique lindo tira pedos... la próxima vez te pongo la cara entre las cachas y me descargo completa la novena sinfonía de Beethoven directo en tu nariz. Asique me invitas a cagar a tu casa.... Me tomé un purgante marca Acme luego de ingerir: un plato arroz con leche, uno de compota de pera, un guiso de lentejas con chorizo colorado picante y unos canelones rellenos de batata y miel, encantada voy a decorarte los azulejos del baño. Asique te gustaría ser baldoza... genial! ojalá seas una de Alem para que yo pueda vomitar encima tuyo todo lo que tomé en el fin de semana. Asique Pappo no se murió... No no, la que está muerta es la que te cuelga. Ah! Y una cosita más... Me olvidaba. La única turca que podés hacer vos es la receta de los callos guisados.
Les patearía la escalera, los sambulliría dentro de las bolsas de basura, los manotearía del fundillo del slip (porque esta gente no usaría boxer) para hacerles calzón chino hasta ponerles los testículos de collar o les lavaría la lengua con lavandina y aguarras. Quizá la próxima vez que se les cruce por la cabeza abrir la boca para emitir un sonido fuera de lugar, piensen aunque sea un instante, que no se la van a llevar de arriba.
El problema arranca cuando el género masculino no distingue el límite entre el piropo y la denigración. Cuando cree que ofendernos con una obsenidad sin mucho sentido nos causa gracia. Gritar barbaridades en tono jocoso, cuando ya pasamos por su lado sin posibilidad de mirarlos a la cara mientras lo hacen, no solo es una conducta infantil sino cobarde.
Me estaría refiriendo a barbaridades del siguiente tipo. A saber:
"Qué lindo tira pedos", "Te falta cagar caminando, yegüa", "Con ese ojete te invito a cagar a mi casa", "Con ese culo cagame en el ojo y decime pirata de mierda", etc. Para referirse a nuestras inocentes colas.
"Cómo me gustaría ser charco para vivir en tu zanja", " Ponete una manzana en la boca que yo te chupo hasta sacarte sidra por la (yá sabríamos qué)", "Me gustaría ser baldoza para mirarte la cosa", "Pappo no se murió, se fue a vivir entre tus gambas", etc. Haciendo alusión a los orificios por los cuales, estos hombres parecieran no recordar, alguna vez habrían arribado a este mundo.
"Cómo te chuparía las tetas", " Qué tenés ahí ¿dos cabezas de enano?", "Lindas gomas para clavarse una turca", etc. Para hacer mención sobre los elementos que la naturaleza tan sabiamente nos ha proporcionado y, a través de los cuales, estos señores se habrían alimentado cuando niños.
A esta manga de degenerados poco hombres, ¿adivinen, qué?.... ¡NO LOS SOPORTO! Quiero convertirme en una heroína cada vez que llegan a mis oídos frases como estas, sean dirigidas a mi persona o a cualquier otra dama, para ir directo al encuentro de estos enfermos mentales y darles una patada cual Bruce Lee, directo a la mandíbula, que les baje todos los dientes y les saque las ganas de hacerse los vivos.
¿Acaso ustedes no tienen madre, esposas, hijas o hermanas dentro de su círculo afectivo?¿Realmente creen que digirse de esta forma hacia nosotras les va a ser efectiva la conquista? ¿Les da jerarquía o se sienten mas hombres dentro de su infradotado grupo de festejantes, tratarnos tan despectiva como agresivamente?
Asique lindo tira pedos... la próxima vez te pongo la cara entre las cachas y me descargo completa la novena sinfonía de Beethoven directo en tu nariz. Asique me invitas a cagar a tu casa.... Me tomé un purgante marca Acme luego de ingerir: un plato arroz con leche, uno de compota de pera, un guiso de lentejas con chorizo colorado picante y unos canelones rellenos de batata y miel, encantada voy a decorarte los azulejos del baño. Asique te gustaría ser baldoza... genial! ojalá seas una de Alem para que yo pueda vomitar encima tuyo todo lo que tomé en el fin de semana. Asique Pappo no se murió... No no, la que está muerta es la que te cuelga. Ah! Y una cosita más... Me olvidaba. La única turca que podés hacer vos es la receta de los callos guisados.
Les patearía la escalera, los sambulliría dentro de las bolsas de basura, los manotearía del fundillo del slip (porque esta gente no usaría boxer) para hacerles calzón chino hasta ponerles los testículos de collar o les lavaría la lengua con lavandina y aguarras. Quizá la próxima vez que se les cruce por la cabeza abrir la boca para emitir un sonido fuera de lugar, piensen aunque sea un instante, que no se la van a llevar de arriba.
lunes, 25 de julio de 2011
Y LAS MANITOS BIEN ARRIBA HACIENDO PALMAS, PALMAS
Así como la tecnología ha avanzado a pasos agigantados para ponerse al servicio de la medicina, la investigación y el desarrollo científico aportando mejoras y soluciones, lo habría hecho también para cagarnos la vida a mas de uno. Para complicarnos la existencia y amargarnos buena parte del día. Para engendrar el mayor monstruo intolerante y agresivo que pueda habitar en nuestras entrañas.
Tengo un serio problema con una parte de nuestra sociedad a la que estrangularía cual Homero a Bart, sin nigún tipo de consideración. Les sacaría de las manos sus pertenencias y las arrojaría a la vía de un tren, charco, río o playa, o se las daría a un perro para que se las lastre. Personas que entienden poco de respeto por el prójimo, de libertad de elección y , por sobre todas las cosas, carecen de buen gusto.
Hablo ni más ni menos que de los que osan subirse a un colectivo, hacer la cola del supermercado o simplemente transitar las calles de esta vida, escuchando música a todo lo que da. A todos ellos, inmundas criaturas detestables repletas de canciones horribles y molestas al oído ajeno les digo, ¡NO LOS SOPORTO!
¿Por qué antes de salir de sus casa no agarran los auriculares que su marca de celulares, tan gentilmente, se ha ocupado de poner dentro del packaging en el cual venía envuelto el modelo del teléfono y se dejan de romperle las pelotas a todos el mundo?¿ Por qué no se dan cuenta que quizá no todos tenemos las mismas ganas de esuchar los wachiturros a las siete de la mañana, con el frío de julio dentro de los huesos y en ayunas? ¿ Por qué le amargan la vida a las personas gratuitamente haciendo una batalla de una punta a la otra del bondi peleándose por quién pone peores canciones de cumbia o reggaetton? ¿Nunca un Rolling, nunca un Los Redondos o un The Beattles? ¿Es mucho pedir, no?
Sacan mi peor yo. Los golpearía, les pondría las canciones de Javier Bergia o el disco completo "Mano a Mano" de Aute y Rodríguez que llevo en mi reproductor, adentro de la oreja, bien cerquita del tímpano y les quemaría el cerebro mas de lo que ya lo tienen. Les agarraría el celular y se los pisaría, saltaría encima de ellos hasta dejárselos como una bola de plástico.
¡NO LOS SOPORTO! Todo bien, pero cuando estén cerca mío, mirenme a los ojos y verán el cólera que me producen, tenganme miedo, teman por su vida y la de sus excesivamente sofisticados teléfonos, reproductores o lo que mierdas sean. El día menos pensado me convierto en el increíble Hulk y arraso con todos ustedes, los extermino de la faz de la tierra y vuelvo a la felicidad de mi silencioso pensamiento.
Tengo un serio problema con una parte de nuestra sociedad a la que estrangularía cual Homero a Bart, sin nigún tipo de consideración. Les sacaría de las manos sus pertenencias y las arrojaría a la vía de un tren, charco, río o playa, o se las daría a un perro para que se las lastre. Personas que entienden poco de respeto por el prójimo, de libertad de elección y , por sobre todas las cosas, carecen de buen gusto.
Hablo ni más ni menos que de los que osan subirse a un colectivo, hacer la cola del supermercado o simplemente transitar las calles de esta vida, escuchando música a todo lo que da. A todos ellos, inmundas criaturas detestables repletas de canciones horribles y molestas al oído ajeno les digo, ¡NO LOS SOPORTO!
¿Por qué antes de salir de sus casa no agarran los auriculares que su marca de celulares, tan gentilmente, se ha ocupado de poner dentro del packaging en el cual venía envuelto el modelo del teléfono y se dejan de romperle las pelotas a todos el mundo?¿ Por qué no se dan cuenta que quizá no todos tenemos las mismas ganas de esuchar los wachiturros a las siete de la mañana, con el frío de julio dentro de los huesos y en ayunas? ¿ Por qué le amargan la vida a las personas gratuitamente haciendo una batalla de una punta a la otra del bondi peleándose por quién pone peores canciones de cumbia o reggaetton? ¿Nunca un Rolling, nunca un Los Redondos o un The Beattles? ¿Es mucho pedir, no?
Sacan mi peor yo. Los golpearía, les pondría las canciones de Javier Bergia o el disco completo "Mano a Mano" de Aute y Rodríguez que llevo en mi reproductor, adentro de la oreja, bien cerquita del tímpano y les quemaría el cerebro mas de lo que ya lo tienen. Les agarraría el celular y se los pisaría, saltaría encima de ellos hasta dejárselos como una bola de plástico.
¡NO LOS SOPORTO! Todo bien, pero cuando estén cerca mío, mirenme a los ojos y verán el cólera que me producen, tenganme miedo, teman por su vida y la de sus excesivamente sofisticados teléfonos, reproductores o lo que mierdas sean. El día menos pensado me convierto en el increíble Hulk y arraso con todos ustedes, los extermino de la faz de la tierra y vuelvo a la felicidad de mi silencioso pensamiento.
domingo, 24 de julio de 2011
¿MAS CHIQUITO NO TENÉS?
Para quienes estamos salvados de la locura de vivir en las grandes ciudades hay algunas conductas de los habitantes de estos zoologicos superpoblados de tráfico, smog y concreto, que nos parecen inexplicables. O para hilar incluso un poco más fino, nos cuesta comprender la dinámica, el proceder o los hábitos de algunos oficios. Unos cientos de kilómetros de distancia pueden ser suficientes para convertir una profesión digna en un objeto de puteada del común de las personas.
La Capital Federal es una ciudad que me atrapa de una manera maravillosa. Disfruto de su rutina desequilabrada y voraz con muchísimo placer. Tengo un costado masoquista al sentirme felíz por viajar en subte a las seis de la tarde con millones de personas largando sus olores del día y apoyando todo los que le sobra. Amo su noche y su oferta cultural. Las ferias, la arquitectura, los bares. Sus cientos de recitales, gratuitos o no, al alcance de la mano.
Pero tengo un problemita importante con los porteños. O con un sector de ellos. Con un gremio. Una minoría: los tacheros. Tipos desbordantes de mugre, olores y, fundamentalmente, mala predispocisión. Seres comercialmente aberrantes como pocos, ventajeros y mafiosos. A todos ellos, intentando en un acto de compasión excluir a la excepción de esta regla, les digo: ¡NO LOS SOPORTO!
¡Son unos imbéciles! A vos, tachero argentino medio pelo te pregunto: si no tenés ganas de llevarme a Retiro porque se te cantó el culo que tenés que ir para zona sur y me obligás de malos modos a bajarme de tu maloliente auto ¿Por qué mierda no te dedicaste a otra cosa? ¿Acaso no te voy a pagar? ¿Para qué tenés un cartel rojo que indica que estás disponible si solamente vas a ir a dónde se te antoje el pingo hacerlo? ¿Por qué no te quedás en tu casa viviendo tu miserable vida y nos ahorrás al resto del mundo la molestia de tener que verte esa cara de ojete insoportable? Y después pedís aumento de tarifa porque no hay trabajo... andá a lavarte el orto! Con tu mentalidad de trabajo este país se va directo al descenso.
No solo eso. ¿Intenten llamar uno por operadora? La tarifa mínima es de catorce pesos o por ahí. Es decir que tienen un hermoso reloj de adorno porque si vos necesitás trasladarte a una distancia donde el importe a pagar es de menor valor que ese, te tenés que poner sin decir ni mú con lo que a ellos se les ocurra.
Ni te digo si encima no conocés mucho, sos extranjero o peor aún hablás otro idioma. ¡Estás listo! Dejaste la mitad de tus vacaciones arriba de los taxis porteños ya que te van a pasear por toda la ciudad aunque haya un camino directo y seguro a tu destino. Asique en lo que a mí respecta, recomiendo fervientemente los subtes. Incluso a pesar de que corres el riesgo de quedar embarazado a la primera de cambio. O en su defecto, mas saludable para el organismo, calzarte las zapas y salir a patear disfrutando del paisaje que, si le encontrás la vuelta, puede ser super atractivo. Pero taxi, no. Que se queden paseando solitos, comiéndose horas de embotellamiento y discutiendo entre ellos o con los colectiveros. A ver si aprenden de una vez por todas que si están sentados ahí arriba, es para brindarte un servicio a vos... y no lo a la inversa.
La Capital Federal es una ciudad que me atrapa de una manera maravillosa. Disfruto de su rutina desequilabrada y voraz con muchísimo placer. Tengo un costado masoquista al sentirme felíz por viajar en subte a las seis de la tarde con millones de personas largando sus olores del día y apoyando todo los que le sobra. Amo su noche y su oferta cultural. Las ferias, la arquitectura, los bares. Sus cientos de recitales, gratuitos o no, al alcance de la mano.
Pero tengo un problemita importante con los porteños. O con un sector de ellos. Con un gremio. Una minoría: los tacheros. Tipos desbordantes de mugre, olores y, fundamentalmente, mala predispocisión. Seres comercialmente aberrantes como pocos, ventajeros y mafiosos. A todos ellos, intentando en un acto de compasión excluir a la excepción de esta regla, les digo: ¡NO LOS SOPORTO!
¡Son unos imbéciles! A vos, tachero argentino medio pelo te pregunto: si no tenés ganas de llevarme a Retiro porque se te cantó el culo que tenés que ir para zona sur y me obligás de malos modos a bajarme de tu maloliente auto ¿Por qué mierda no te dedicaste a otra cosa? ¿Acaso no te voy a pagar? ¿Para qué tenés un cartel rojo que indica que estás disponible si solamente vas a ir a dónde se te antoje el pingo hacerlo? ¿Por qué no te quedás en tu casa viviendo tu miserable vida y nos ahorrás al resto del mundo la molestia de tener que verte esa cara de ojete insoportable? Y después pedís aumento de tarifa porque no hay trabajo... andá a lavarte el orto! Con tu mentalidad de trabajo este país se va directo al descenso.
No solo eso. ¿Intenten llamar uno por operadora? La tarifa mínima es de catorce pesos o por ahí. Es decir que tienen un hermoso reloj de adorno porque si vos necesitás trasladarte a una distancia donde el importe a pagar es de menor valor que ese, te tenés que poner sin decir ni mú con lo que a ellos se les ocurra.
Ni te digo si encima no conocés mucho, sos extranjero o peor aún hablás otro idioma. ¡Estás listo! Dejaste la mitad de tus vacaciones arriba de los taxis porteños ya que te van a pasear por toda la ciudad aunque haya un camino directo y seguro a tu destino. Asique en lo que a mí respecta, recomiendo fervientemente los subtes. Incluso a pesar de que corres el riesgo de quedar embarazado a la primera de cambio. O en su defecto, mas saludable para el organismo, calzarte las zapas y salir a patear disfrutando del paisaje que, si le encontrás la vuelta, puede ser super atractivo. Pero taxi, no. Que se queden paseando solitos, comiéndose horas de embotellamiento y discutiendo entre ellos o con los colectiveros. A ver si aprenden de una vez por todas que si están sentados ahí arriba, es para brindarte un servicio a vos... y no lo a la inversa.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
